

“La gratitud es cuando los recuerdos se guardan en el corazón y no en la mente” Lionel Hampton
Saludos Cordiales y fraternos Familia Dominica.
Durante la creación del mundo, el primer día; Dios hizo la luz, y seguramente en un día con radiante sol, nacería Hedwige Portalet, quien iluminaría con una “Antorcha viva de Luz y Verdad”, el sendero hacia un mundo, que necesitaba ser más solidario, más sensible, más digno y sobre todo más humano; desde ese momento el universo se pintó de azul al fundarse en la ciudad de Toulouse (Francia), la Congregación de Religiosas Dominicas de la Inmaculada Concepción. Inicialmente la atención inmediata de nuestra Madre fundadora fue con aquellos seres privados de la luz natural y con deseos de conocer la luz de la fe, para luego sentir el llamado especial de asistir a personas que viven en profundas tinieblas. Este encuentro espiritual con nuestro Señor Jesucristo, la motivó a ser extensiva su inquietud a sus hermanas para servir con el corazón y ser colaboradoras en el engrandecimiento de una sociedad que clama amor, fe, esperanza y caridad.
Han transcurrido cien hermosos años, desde que recorrimos nuestros primeros pasos acompañados de grandes sueños y anhelos, trazados bajo la línea directriz de la Congregación de Religiosas Dominicas de la Inmaculada Concepción, por ello nuestro Reconocimiento y Gratitud a todas nuestras ilustres directoras, que entrelazando sus firmes manos y nobles corazones, cimentaron las bases sólidas donde hoy se exhibe esta monumental obra, emblema lambayecano, “Nuestra Señora del Rosario”. Una mención especial a quienes lideraron esta casa de estudios y hoy se encuentran en el edén celestial ubicando un sitio privilegiado, pues gozosas contemplan los innumerables frutos que han germinado de aquellas fecundas semillas que a base de esfuerzo un día sembraron.
Nuestro agradecimiento a Madre Diana Goetz, nuestra primera directora quien inauguró el año académico, en una ceremonia protocolar, un primero de mayo de 1918, su gestión fue tan exitosa que el Presidente de la República José Pardo y Barrera asistió a este magno evento, este detalle es trascendental para nuestra historia institucional, con ello se demuestra que desde sus inicios nuestra Sagrada Morada de Fe y Sabiduría resaltó como un faro de luz en esta cálida región de Lambayeque. Asimismo nuestra gratitud a Madre María Pierre, a Madre Marie Enmanuel Gillardd Gallariet, quienes se preocuparon por ofrecer a su alumnado una cálida infraestructura, apta para recibir una exigente formación, estableciendo una relación estrecha entre lo académico y lo espiritual. Mérito propio merece nuestra querida Madre Imelda López Tamayo, quien por su abnegada labor dejó imperecederos recuerdos en las mentes y corazones rosarinos, quienes tuvieron la oportunidad de conocerla ponderan sus extraordinarias cualidades en las que se conjugaban la bondad, la sapiencia y la sencillez. Es recordada como la religiosa recta y exigente, que corregía con amor. Y cómo no resaltar nuestra eterna gratitud a Madre María Magdalena Stagnaro Servido, cuyo lema fue “HACER DE NIÑAS DÉBILES, MUJERES ÚTILES A LA PATRIA Y EL HOGAR”, lideró nuestra escuela, veinticuatro gloriosos años, su ardua labor fue muy fructífera, constituyéndose de esta manera en una de las más grandes colaboradoras al servicio de la Educación Lambayecana.
Mil gracias a cada una de ustedes excelsas directoras, que hoy ocupan un lugar privilegiado en el Reino de Dios.
Las bases sólidas han permitido la edificación de pilares indestructibles, que sostienen este recinto mágico y acogedor llamado “Rosario”, la trayectoria de lideresas que cumpliendo fielmente la vocación de servicio, bajo el amparo de nuestra Madre la Santísima Virgen del Rosario han conducido y direccionado siempre con sabiduría a nuestra institución educativa hacia la cúspide del éxito.
Nuestro agradecimiento a Madre María Antonieta Carranza y Carranza, por constituir para nuestra casa de estudios, una auténtica lideresa, comprometida con sus labores y el carisma dominico; además de directora, es una amiga incondicional, con sentimientos nobles y generosos, fomentó un armonioso clima institucional con sus docentes y estudiantes. Solía decir que las virtudes que Dios nos da, son exclusivamente para ser potenciadas y utilizadas para el bien. En su acertada gestión logró cumplir un anhelo rosarino, adquirir el terreno, que hoy día es la sede de nuestra Institución Educativa. Su jovialidad y amor por el arte son rasgos distintivos en ella, se le reconoce como “Madre Peregrina”, porque su labor evangelizadora es inagotable y actualmente continúa impartiendo la Sagrada Palabra de Dios, que es para ella, la verdad de la vida. Asimismo permítanme ensalzar la gestión de Madre Paulina Espinoza Barba, quien con hidalguía, firmeza y un gran espíritu de servicio, dirigió nuestra escuela, afrontó una huelga de docentes, que supo canalizar y no permitió que sus estudiantes perdieran el año académico. Su amor por el arte la llevó a crear diferentes embajadas de teatro, vóley, básquet, ciclismo, enfermería, folklor, poesía, honor, banda entre otras. Ella es la gestora de nuestra galardonada Banda Rosarina. Su loable misión, es indesmayable y siempre, se muestra feliz siendo fiel a su admirable Jesús, tal como ella lo refiere: “Es el esposo más lindo que existe”. En la Parroquia Nuestra Señora de la Consolación, de nuestra ciudad, brinda con fervor y entusiasmo charlas sobre las Sagradas Escrituras. Madre Paulina es una de las personas más encantadoras y admirables, que ha perennizado cálidos recuerdos en nuestro querido Rosario. Es meritorio resaltar el liderazgo de Madre Carmen Rosa Porras Cavero, mujer singular, inteligente, de carácter firme, sonrisa apacible, mirada serena y transparente, con porte elegante y señorial y un alma que refleja la presencia de Dios, a través de acciones justas, generosas y solidarias. Nuestro Rosario con Ud. alcanzó honor y gloria, sus estudiantes reconocemos y valoramos, su desempeño impetuoso, su ferviente oración, la disciplina y el orden que supo impartir, su trato respetuoso, verdaderamente una mujer a carta cabal. Cómo no resaltar su constante preocupación por su plana docente a quien mantuvo siempre en constante capacitación y llamaba MIS MAESTRAS. Implementó la infraestructura de nuestro colegio, y equipó la Banda de Música, siendo galardonada con lauros significativos. Nos sentimos orgullosos y agradecidos de haberla tenido como directora.
Asimismo, permítanme ensalzar la gestión exitosa de Madre Elena Gonzáles Robles, su jovialidad, entusiasmo y alegría, su trato amical y cercano con sus docentes, estudiantes y padres de familia le permitió fomentar un clima institucional apto para el desarrollo de jornadas espirituales logrando cumplir una auténtica labor pedagógica y pastoral. Gracias por enseñarnos a desarrollar y vivenciar el Plan de Vida que nos exige Jesús. Su gran capacidad de gestión y liderazgo, su espíritu emprendedor, su indesmayable fe, le han permitido siempre trazarse grandes metas que en nuestra escuela cristalizó, como la implementación de una infraestructura equipada. Con Ud. nuestro Centro del Saber celebró magistralmente sus Bodas de Diamante. Gracias por su dedicación, apoyo incondicional y por ser el apóstol que enseña y predica con el ejemplo. Es importante destacar la dirección de nuestro plantel a cargo de nuestra querida Madre Pilar Quintanilla Zamorano, bastaron sólo 10 meses que compartió con la Familia Rosarina, y supo ganarse el cariño, respeto y admiración de todos, con su carácter carismático, amable, entusiasta, fraterno y solidario. Como no elogiar su dinamismo y alegría, su trato cordial con sus docentes y estudiantes, su gran capacidad de escucha, el gran liderazgo en la organización de diferentes actividades, siempre con una sonrisa sincera en sus labios y una mirada serena, que transmitía amistad y confianza. Inició los planos del Coliseo Rosarino. Mil gracias por haber integrado a toda la Comunidad Educativa Rosarina. Es meritorio ponderar la labor que cumplió en la dirección nuestra apreciada Madre Flor Díaz Pinglo, una religiosa con un gran corazón, difusora diaria del mensaje bíblico, acompañándolo con contagiantes melodías y atenta siempre a las exigencias educativas, con Ud. nuestro querido Rosario, asumió diferentes retos académicos y artísticos, obteniendo logros relevantes. Los días pedagógicos fortalecieron el clima institucional y el trabajo académico se enrumbó de acuerdo a las exigencias educativas. Se elaboró y se puso en práctica el “Currículo valorativo”. El arte hizo su mayor despliegue con la creación del Grupo folklórico y los talleres de banda y orquesta se equiparon con nuevos instrumentos musicales. La tutoría se vio galardonada en un Concurso Nacional con el tema “Habilidades Sociales para la vida” y como no mencionar el trabajo pastoral que se evidenció en toda su plenitud, la Comunidad Rosarina agradece su dedicación y entrega por hacer de nuestra escuela un espacio pacífico, que tiene en el centro a Cristo, nuestro Señor, bajo el amparo de Nuestra Madre la Santísima Virgen María. Permítanme hacer una distinción especial a Madre Ángeles Villavicencio Centurión, quien acertadamente dirigió esta institución sustentada en la oración, con firmeza, exigencia, pulcritud y férrea disciplina. Su delicadeza y buen gusto se evidenciaron en todo momento, su gran capacidad de gestión le permitió conservar una infraestructura moderna, siempre a la vanguardia de la modernidad y de los adelantos de la ciencia y la tecnología, con Ud. a la palestra, la disciplina de vóley obtuvo el Título de Subcampeonas Sudamericanas, el deporte fue una gran fortaleza. Le agradecemos el haber permitido que nuestra escuela conserve la prosperidad y el buen nombre alcanzado, con esa palabra mágica llamada “rectitud”, brotada de sus labios y practicada a cabalidad en toda su dimensión. Es importante enaltecer la gestión de Madre Gladys Rodríguez Garay, quien con su encantadora simpatía, su espíritu pacífico y su inquebrantable serenidad, nos motivaba a desempeñar con gusto y decisión el quehacer educativo. Como no ensalzar los innumerables detalles con sus estudiantes, plana docente y sus familias, la modernización de los ambientes rosarinos, poniéndonos a la vanguardia con tecnología de última generación, inició exitosamente el Proceso de Acreditación Internacional, su apoyo incondicional a los más pobres y necesitados en las zonas más inaccesibles y abandonadas, convirtiéndola en Paradigma loable del Cristianismo y la Solidaridad. Es meritorio encomiar la labor de Madre Elizabeth Checa Carlín, una directora que trabaja con amor, quiere lo que hace, pone el corazón en las tareas grandes y pequeñas; es merecedor nombrar su dedicación al cumplir espacios relevantes de reflexión, trasmitiéndonos en todo momento el mensaje bíblico y su respectiva interpretación. Su esmerada atención a sus estudiantes, sus reflexivos talleres, sus cánticos de alabanzas, cuyo objetivo primordial es convertirlas en mujeres fuertes y de bien. Es la principal impulsora de grandes proyectos, como la transformación de la infraestructura rosarina y un sueño hecho realidad La Acreditación Internacional, que nos enaltece como familia y nos compromete a seguir creciendo y ser cada día mejor.
Gracias, gracias, infinitas gracias a todas nuestras distinguidas directoras, por ser testimonio de vida religiosa, por ser sencillamente testigo y espejo de Dios, por constituir un signo, una imagen, un misterio de la presencia de Cristo; ustedes hacen historia, pero una historia ejemplar, hijas legítimas de Hedwige Portalet, capaces de escuchar con claridad la voz de Dios, cumpliendo una tarea evangelizadora, llevando a Cristo a los corazones de todas las personas.
Que Dios, Nuestro Divino Hacedor, y la Santísima Virgen María les concedan múltiples bendiciones, que la dicha, la felicidad y el éxito las acompañe por siempre.